Este es un artículo periodístico publicado en la Revista EXACTAmente, Revista que podés bajarte Gratis desde su blog. La publicación que incluye esta nota, bajátela acá. Su Autor, Ricardo Cabrera, es uno de los profesores con la más buena onda que conozco (aunque nunca me dió clases. Su manera de escribir es apasionante, y tiene toda la pinta de ser un Loco lindo. Me saco el sombrero ante él, y ante muchos otros profesores de la FCEyN. Transcribo la nota, porque me pareció interesante en su momento, y ahora, con todo este quilombo de la LES y la CONEAU en Exactas (¿Qué es la LES? ¿Qué/Quiénes es/son la CONEAU?), viene bien tenerla en mente. Las fotos las saqué yo ;-) .

Acá va:

Estudiantes de la FADU

Estudiantes de la FADU


“Universidad ¿Profesionalista o científica?”

Los argentinos supimos concebir muchas discusiones sobre qué universidad queremos. Libre o laica, gratuita o arancelada, elitista o de masas, con ingreso irrestricto o con filtro de aceite. Sin embargo la principal encrucijada nunca fue planteada: ¿queremos una universidad profesionalista o una universidad científica? Esa discusión aún nos la debemos; todo lo demás son matices.

Nada es como es porque sí. Y la universidad menos. Todas las universidades del mundo adoptan modelos que son útiles a
sus países y responden a distintos intereses y objetivos. El adoptado en la Argentina fue el profesionalista, un modelo basado
en la creación de profesionales, muchos y buenos, y preferiblemente a bajo costo y en poco tiempo. Los motivos de esta
adopción fueron varios, entre ellos: la existencia de importantes escuelas y colegiaturas profesionales, y el auge y la necesidad
de las profesiones liberales. En definitiva, todos confluyeron en la creación de universidades como fusión de escuelas profesionales
(hoy las Facultades) que tienen el cometido básico de producir profesionales y que sigue un patrón particular llamado modelo profesionalista.

Ya existía otro modelo
Mucho más antiguo que el profesionalista, ya existía un modelo de universidad muy diferente, que llamamos científico. Estaba basado en la esencia de las más antiguas universidades del mundo, que se puede resumir de esta manera: la universidad es el lugar que la humanidad se procuró para la reflexión sobre la realidad y para la
creación del conocimiento. Podemos encontrar el modelo en la Antigua Grecia, la academia de Platón y el liceo de Aristóteles,
Alejandría, París, Bolonia, Leiden, Salamanca, Ginebra, y muchas más. Este modelo de universidad pervive con plena salud esparcida por el mundo. En realidad, por el primer mundo. En ese antiguo caldero se cocinó una simbiosis fecunda entre enseñanza e investigación científica. Desde entonces no puede existir una sin la otra, sin un menoscabo importante de eficiencia y calidad.

Ambos modelos se formalizaron más o menos al mismo tiempo, cercano a la Revolución Francesa y con cierta vecindad. El profesionalista se consagra en París bajo la égida del emperador, y así la llaman los estudiosos de las ciencias de la educación: universidades napoleónicas. El modelo científico lo hace en Alemania fundamentalmente bajo el ideario de Wilhelm von Humboldt que funda la universidad de Berlín (hoy Universidad Humboldt) y los especialistas lo han dado a llamar modelo científico o humboldtiano. En una lectura superficial y errada, hay quien piensa que las universidades científicas forman científicos, y las
profesionalistas, profesionales.

Pero no es mi idea hacer una declaración de principios, ni menos que menos una reseña histórica, que haría pésimamente.
Mi intención es hacer en esta nota una caracterización práctica, sencilla o, ¿por qué no?, una guía de campo. Una, en clave
dicotómica, que nos permita reconocer cada modelo y pensar en términos prácticos cuál es el sentido, la utilidad, la conveniencia
de cada uno. Con características fáciles de evaluar por cualquier mortal no especializado en ciencias de la educación o en política educativa. Acá va.

Pabellón III de Ciudad Universitaria, Sede de la FADU

Pabellón III de Ciudad Universitaria, Sede de la FADU

Cómo catalogar una universidad
El primer ítem es económico. La profesionalista es barata. La científica es cara. Crear conocimiento es una empresa cara, la investigación científica cuesta mucho. En cambio, comprar conocimiento ya hecho es muy barato, la mayor parte se puede conseguir en libros. La profesionalista, entonces, es ideal
para países pobres y endeudados como el nuestro, de hecho es la más común en los países del tercer mundo, mientras que el modelo científico es común en los países del primer mundo. Alcanza con
mirar presupuestos y comparar para sacar conclusiones.

Los estudiantes también son característicos. Los alumnos de universidades científicas son típicamente full time. Teóricas,
problemas, seminarios y laboratorios hacen que el estudiante se quede prácticamente todo el día en la universidad. El alumno típico en una universidad profesionalista es part time. Habitualmente
tiene un trabajo con el cual sostiene sus estudios, y cursa de noche. En las universidades profesionalistas, los centros de estudiantes
se ponen locos si la Facultad no ofrece turnos noche. De día, son páramos; de noche, aglomeraciones.

El currículo es la marca en el orillo. Las universidades científicas se caracterizan por tener ciclos básicos comunes (no se confunda con el CBC; no en principio, al menos) con una intensa formación en ciencias básicas: matemática, física, química y biología. Para todos los estudiantes, con la misma profundidad y calidad. Las profesionalistas, en cambio, arrancan las clases con las asignaturas de las respectivas especialidades. Son rehenes de los contenidos profesionales. Si a los médicos hay que darles física, que sea, al menos, una biofísica, o sea algo que tenga más que ver con ellos y con un nivel no tan intenso. “¿Y para qué quiero cinemática si no la voy a necesitar para auscultar a mis pacientes?” suelen preguntar los estudiantes de medicina si se les quiere enseñar física. Los profesores tampoco saben qué contestar, y a menudo inventan situaciones hipotéticas y absurdas que no convencen ni a ellos mismos. Ambos cayeron en la trampa de los contenidos. En el paradigma científico, la pregunta no tiene sentido, todos lo viven como lo más natural, no se concibe un médico que no sepa utilizar derivadas ni hacer estadísticas.

Estos cursos básicos suelen estar a cargo de los respectivos departamentos. Por ejemplo, los cursos de matemática (por donde pasan, todos mezclados, los futuros matemáticos, físicos, psicólogos, contadores, filósofos, etc.) están dados por los docentes del departamento de matemática de la universidad. Por ello, las universidades científicas suelen tener una organización departamental. En contraposición, las profesionalistas están organizadas en estructuras de cátedra. Las primeras tienen docentes “generalistas” que van rotando entre diferentes materias; las segundas, docentes especialistas; en ellas, habitualmente, el máximo especialista se adueña de una cátedra y forma una especie de feudo académico, a menudo inexpugnable.

Otra característica de los currículos profesionalistas es que son rígidos. En las científicas, suele haber muchas materias optativas y comunes entre diferentes carreras (además de las básicas). Los estudios son flexibles y es difícil encontrar dos graduados con idéntica formación.

Un buen momento para calar una universidad, si es que todavía tiene dudas, es el mediodía. Un comedor universitario es ideal para hacer la caracterización. Es sencillo: los almuerzos de las universidades humboldtianas son divertidos y estimulantes, cuando no, eróticos. Es fácil encontrar mesas en las que comen un futuro ingeniero, con una futura veterinaria, con un filósofo y un economista. Es fácil imaginar una charla estimulante, digestiva.

Otro lugar donde se ve claramente la diferencia es en las bibliotecas universitarias. La científicas están llenas de estudiantes, de libros, ¡de revistas!, de terminales de computadora con internet y los catálogos on-line. La universidad profesionalista, en cambio, es la mayor subsidiaria de la industria del apunte.

Las materias de las universidades científicas tienen un contenido interdisciplinario importante y hay que hacerlas en inglés. Hay quien con esto puede emocionarse y a otro puede generarle urticaria. Pero es así, la ciencia es una empresa global y se comunica en lengua franca.

Permítaseme intercalar una frase de uno de nuestros adalides por la ciencia, Marcelino Cereijido: “La universidad profesionalista puede generar expertos, o a lo sumo eruditos, pero sólo de una universidad científi ca salen los sabios”.
Las universidades científicas son pequeñas. Las emblemáticas MIT o Harvard no superan los 18.000 estudiantes. El último censo en la UBA arroja la friolera cantidad de 320.000. De ellos, la mayoría se anota en carreras tradicionales, sin sentido académico ni estratégico. Las leyes de mercado y las modas gobiernan la matrícula de las universidades profesionalistas. ¿Se puso de moda el periodismo?, macanudo: mañana compramos un edificio nuevo y ahí entran los 40.000 estudiantes de ciencias de la comunicación que manejarán los taxis del futuro. Las universidades científicas planifican con visión de futuro.

Con docentes full time, con estudiantes full time, viviendo juntos en la universidad, docentes y estudiantes quedan atrapados en la tradición de la formación discípulo-maestro. En la otra, en cambio, el estudiante esta condenado a la masividad y el anonimato.

Ya podemos formular una pregunta crucial: ¿Cuál es el objetivo académico último de estos tipos de universidad?

Para la profesionalista: la EFICIENCIA. Para la científica: la EXCELENCIA.

Pabellón II

Y a mí qué
Ahora bien, supongamos que acordamos las diferencias entre ambos tipos de universidad. ¿Qué podría hacer que prefiriéramos
una universidad científica a una profesionalista? Yo tengo dos motivos importantes. El primero es la ciencia en sí misma. La ciencia es una concepción del universo, un modo de enfrentar el universo, basada en la razón, la observación, la experimentación, con prescindencia de dogmas, creencias y del principio de autoridad; es un sistema de conocimiento con enormes implicancias en la filosofía, la ética, la moral y la vida. Ser científico es un
desafío personal de cada uno, que deberá librar en angustiosa minoría.

El segundo es estratégico. Basar el sistema educativo superior en universidades profesionalistas es el mejor modo de encadenarse
a un modelo de país dependiente; dependiente de insumos, recetas y saberes desarrollados en el primer mundo, consumidor y esclavo de tecnologías y conocimientos importados. Por el contrario, tener universidades científicas es condición necesaria para generar un proyecto de país independiente. No se puede ser un país soberano ni, menos aún, rico, sin tener ciencia.

Bueno, me detengo aquí. Debe haber una guía más seria y más completa. Este es un resumen para todo público.

De aquí en más
La perspectiva no es muy halagüeña. Nuestros gremios docentes están embarcados en conseguir estabilidad laboral, contrario
al principio reformista de la periodicidad de cátedra, lo que convertiría la universidad en un ente burocrático y mediocre
parecido a un ministerio kafkiano. Los centros estudiantiles, hoy dominados por partidos políticos de izquierda (una nueva
y reaccionaria izquierda) sostienen, en su mayoría, la trasnochada idea de que la ciencia es una herramienta de dominación
capitalista y no pueden distinguir entre científica y cientificista. La opinión pública y los medios de comunicación masivos soportan el bombardeo mentecato de los discursos posmodernistas que relativizan el conocimiento científico equiparándolo a creencias religiosas y modas culturales. La cosa está peluda.

Pero aunque parezca una meta inalcanzable, generar universidades científicas no es imposible. La época de oro de la UBA, del 56 al 66, demuestra que en muy poco tiempo se puede patear el tablero y dar un golpe de timón que nos encamine hacia un rumbo de excelencia. Algo tenemos los argentinos, yo no se qué, pero somos el único país latinoamericano con tres Premios Nobel de ciencia, y con otras treinta luminarias científicas que no recibieron el Nobel, otros trescientos en puestos top en todo el mundo, y unos 60.000 científicos formados, yirando aquí y allá. Algo hay. Tal vez ese algo nos permita darnos el tiempo necesario para reflexionar sobre esta encrucijada y, quién sabe, un día, tomemos el rumbo señalado.

Es imposible modificar el sistema universitario argentino para que adopte el modelo científico. Pero no hay razón valedera para evitar que ciertos grupos académicos que están en condiciones de adoptarlo deban renunciar a ese objetivo. Las condiciones están dadas para que una partición racional de la UBA permita la generación de una (tal vez dos) universidad científica que nuestro país necesita y merece.

La partición de la UBA en nuevas universidades con tamaños racionales, gobernables,

direccionables, a las que se pueda insuflar una política académica clara y definida, resultará en que cada una produzca beneficios para la sociedad de manera eficiente, y sin necesidad de gastar esfuerzos en pujas innecesarias.

Científica, no cientificista

Oscar Varsavsky acuñó el término cientificista en los años 70 para criticar la actitud de diversos científicos que, según él, le daban

la espalda a los problemas del país. Sin embargo, se puede ser tan autista haciendo ciencia de primera calidad como haciendo

una ciencia pretendidamente aplicada o pretendidamente al servicio de la sociedad. Sus argumentos fueron bastardeados y utilizados en defensa de la mediocridad.

Esfuerzo

Actualmente, los actores de la vida universitaria que estamos convencidos de que la Argentina debe tener una universidad científica perdemos muchísimo tiempo en defender nuestro ideal académico. Gastamos enorme cantidad de energía en defender la periodicidad de cátedra, las dedicaciones exclusivas, los concursos abiertos, las estructuras departamentales… y tantas otras cosas que son absolutamente necesarias para el modelo científico y apenas accesorias o incluso molestas para el modelo profesionalista.

De la lista de correo de ingresantes de la FCEN:

Del 15 al 26 de junio se llevará a cabo la VII Semana Nacional de la Ciencia
y la Tecnología
, organizada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la
Nación. Durante estos días instituciones de enseñanza e investigación de
todo el país abren sus puertas a niños, jóvenes y adultos invitándolos a
participar de actividades de popularización del conocimiento científico.

El fin de semana del sábado 20 y domingo 21 la Facultad de Ciencias Exactas
y Naturales de la UBA participará de las actividades centrales que se
realizarán en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de Parque Centenario
(Ángel Gallardo 470), según el siguiente detalle:

+ Hablando de Ciencia en el Cine
Se proyectarán dos películas con la participación de investigadores de la
Facultad que conducirán un debate posterior con el público.

Sábado 20/6 17hs: “El eterno resplandor de una mente sin recuerdos”
Tema: Neurobiología de la Memoria
Especialistas: Dr. Ramiro Freudenthal, Dra. Mariana Feld y Lic. Verónica
Cocoz

Domingo 21/6 17hs: “El día después de mañana”
Tema: Cambio climático y calentamiento global
Especialistas: Dr. Alberto Piola y Dra. Paola Salio

+ Sótano de la percepción
El Sótano de la Percepción es una experiencia que invita a explorar la forma
en que percibimos el mundo y a sacar a la luz los pequeños trucos que
utiliza nuestra mente para construir la realidad.

Sábado 20 y Domingo 21 de 14 a 19hs

+ Ciencia en Marcha
Se realizarán talleres para docentes en los que el equipo de Ciencia en
Marcha buscará transmitir nuevas formas de enseñar ciencia.

El programa completo de actividades en el Museo puede consultarse en
http://exactas.uba.ar/download.php?id=923

Más información sobre la Semana en
http://www.semanadelaciencia.mincyt.gov.ar/

Los invitamos a difundir estas actividades y los esperamos junto a toda la
familia.

Ea ea ea!, muchos posts seguidos. Espero no quemarle el feed a nadie (si es que alguien come de mi feed).

Dando vuelta por el Programa de Tutorías del Departamento de Computación de la UBA, me topé con una compañera que tenía un blog (que está en el blogroll de acá al costado).

Cómo soy una persona curiosa, decidí meterme (a la “Vi Luz y entré”). Y me topé con un interesante blog sobre “noticias relacionadas a la computacion y a la tecnologia,que es a lo que me dedico.” Yo me dedicaba, mientras no tenga laburo de nuevo no voy a poder decir lo mismo :P

Por lo que anduve leyendo, hay unos posts realmente interesantes, uno de los cuales transcribo acá (con la autorización de la autora del blog, además de que ahora utiliza CC! lo cual es bueno ;) )

Ok, les dejo el Artículo:

“”"”

Consejos para estudiantes de Ciencias de la Computación

Por Joel Spolsky
Artículo original: Advice for Computer Science College Students

Es un placer presentarles, entonces, los 7 Consejos Gratuitos de Joel para los estudiantes de Ciencias de la Computación (valen hasta el último centavo que pagaron por ellos):

  1. Aprende a escribir antes de graduarte
  2. Aprende C antes de graduarte
  3. Aprende microeconomía antes de graduarte
  4. No descartes cursos no relacionados sólo porque son aburridos
  5. Toma cursos que incluyan mucha programación
  6. Deja de preocuparte porque todos los trabajos se están yendo a India
  7. Sin importar lo que hagas, consíguete una buena pasantía de verano

Ahora las explicaciones, a menos que seas lo suficientemente confiado como para hacer todo eso sólo porque yo lo digo; en cuyo caso agrego: 8.Busca ayuda profesional para ese problema de autoestima.

Aprende a escribir antes de graduarte

Nota de la traducción: En esta sección, el autor habla del idioma inglés, refiriéndose al lenguaje natural del estudiante, no al inglés como lengua extranjera. Preferí dejar “inglés” en lugar de traducirlo por “español” porque creo que para quienes no somos angloparlantes nativos lo dicho es válido tanto con respecto a nuestro propio idioma como respecto de aprender inglés como lenguaje internacional de la informática.

¿Habría triunfado Linux si Linus Torvalds no lo hubiese evangelizado? Por mucho que sea un hacker brillante, fue su habilidad para transmitir sus ideas en inglés escrito a través de e-mail y listas de correo lo que atrajo hacia Linux a una brigada mundial de voluntarios.

Aún a pequeña escala, cuando ves cualquier organización dedicada a la programación, los programadores con mayor poder e influencia son aquellos que pueden hablar y escribir en inglés de forma clara, convincente y cómoda. También ayuda ser alto, pero no podemos hacer nada sobre eso.

La diferencia entre un programador promedio y un excelente programador no es la cantidad de lenguajes de programación saben, ni si prefieren Python o Java. Es su capacidad de comunicar ideas. Es convenciendo a otras personas que ellos toman la ventaja. Escribiendo comentarios claros y especificaciones técnicas le permiten a muchos otros programadores entender su código, lo que significa que otros programadores lo podrán utilizar y trabajar con él en lugar de reescribirlo. Sin eso, su código es inútil. Al escribir documentación técnica clara para los usuarios finales, permiten a la gente entender qué es lo que se supone que hace su código, que es la única forma en la que el usuario puede apreciar el valor del código. Hay mucho código maravilloso y útil enterrado en Sourcefourge que nadie utiliza porque fue creado por programadores que no escriben muy bien (o no escriben en absoluto) de modo que nadie sabe qué hicieron y su brillante código agoniza.

Aprende C antes de graduarte

Parte dos: C. Nota que no dije C++. Aunque C se está volviendo cada vez más inusual, aún es la lingua franca de los programadores. Es el lenguaje que utilizan para comunicarse entre ellos y, lo que es más importante, es mucho más cercano a la máquina que los lenguajes “modernos” que aprenderás en la universidad como ML, Java, Python o la basura de moda que estén enseñando en el momento. Necesitarás al menos un semestre acercándote a la máquina o jamás serás capaz de escribir código eficiente en lenguajes de más alto nivel. Nunca podrás trabajar en compiladores y sistemas operativos, que son de los mejores trabajos de programación que hay. Jamás se te confiará la creación de arquitecturas para proyectos a gran escala. No importa cuánto sepas acerca de continuaciones, clausuras o manejo de excepciones: si no puedes explicar por qué while (*s++ = *t++); copia una cadena, o si esa no es la cosa más natural en el mundo para ti, bueno, estás programando basándote en supersticiones según mi opinión: un médico clínico que no sabe anatomía, dando recetas basándose en lo que la chica linda de ventas del laboratorio farmacéutico dijo que servía.

Aprende microeconomía antes de graduarte

Repaso súper-rápido si no has tomado ningún curso de economía: la economía es uno de esos campos que arrancan con toda la fuerza, con muchas teorías y hechos útiles que tienen sentido y pueden ser probados en la práctica, etc., y desde allí es todo cuesta abajo. Todo lo útil del comienzo es microeconomía, que es la base de literalmente todas las teorías de negocios que importan. Luego de que la cosa se comienza a deteriorar, nos estamos metiendo en macroeconomía (saltea esta parte si quieres) que son teorías interesantes acerca de cosas como la relación entre tasas de interés y el desempleo… que son desacreditadas más frecuentemente que lo contrario y luego se pone peor aún por lo que muchos estudiantes de economía se cambian a física, lo que les da mejores trabajos en Wall Street de todas formas. Pero asegúrate de cursar microeconomía porque debes saber acerca de la oferta y la demanda, debes saber sobre la ventaja competitiva, y tienes que entender el VAN y la utilidad marginal y descontada antes de que tengas una idea de por qué los negocios funcionan de la forma en que lo hacen.

¿Por qué debería un estudiante de ciencias de la computación estudiar economía? Porque un programador que entiende los fundamentos de los negocios será más valioso como programador a una empresa que aquél que no los entiende. Es tan simple como eso. No puedo contar la cantidad de veces que me frustré con programadores con ideas locas que tienen sentido en código pero no en el capitalismo. Si entiendes sobre estas cosas, eres un programador más valioso, y obtendrás tu recompensa por eso, por razones que también aprenderás en microeconomía.

No descartes cursos no relacionados sólo porque son aburridos

Dejar de lado los cursos no relacionados con las ciencias de la computación es una forma excelente de obtener un promedio más bajo.

Nunca subestimes la importancia del promedio. Demasiados gerentes de personal o de recursos humanos, yo incluido, van derecho a los promedios cuando miran un currículum, y no nos disculparemos por eso. ¿Por qué? Porque el promedio, más que cualquier otro número, refleja la suma de lo que docenas de profesores, sobre un largo período de tiempo en muchas situaciones diferentes, piensan de tu trabajo. ¿La puntuación del SAT (examen estandarizado de admisión a universidades en EEUU)? ¡Ja! Ese es sólo un examen de unas horas. El promedio refleja cientos de trabajos, finales y participaciones de clases durante los estudios. Si, tiene sus problemas. Ha habido inflación de calificaciones en los últimos años. Nada en el promedio dice que lo obtuviste tomando clases de economía hogareña en la Universidad del Fracaso o estudiando mecánica cuántica avanzada en Caltech. Eventualmente, luego de filtrar todos los promedios debajo de 2.5 de la Universidad del Fracaso, pediré transcripciones y recomendaciones. Y después buscaré calificaciones consistentemente altas, no sólo calificaciones altas en ciencias de la computación.

¿Por qué debería yo, como un empleador buscando desarrolladores, preocuparme por las calificaciones que obtuviste en Historia Europea? Después de todo, estudiar historia es aburrido. Ah, ¿entonces estás diciendo que debería contratarte porque no trabajas muy duro cuando el trabajo es aburrido? Bueno, hay cosas aburridas en la programación también. Todo trabajo tiene sus momentos aburridos. Y no me interesa contratar gente que sólo quiere hacer la parte divertida.

Yo tomé un curso llamado Antropología cultural porque pensé: ¿por qué no?, necesito aprender algo acerca de antropología y este aparentaba ser un curso de encuestas interesantes.

¿Interesante? ¡Ni cerca! Tuve que leer libros increíblmente monótonos sobre indios en la selva tropical brasileña y sobre los isleños de las Islas Trobriand. Al final decidí que Antropología cultural sería mi Desafío de Aburrimiento: mi propia carrera de obstáculos de tedio. Si podía obtener una A en una clase donde los exámenes me requerían aprender todo acerca de mantas ceremoniales, podría aguantar lo que fuese sin importar cuan aburrido. La siguiente vez que me quede accidentalmente atrapado en el Lincoln Center viendo las 18 horas completas del ciclo de Wagner agradeceré a mis estudios de los Kwakiutl por hacer que eso parezca placentero en comparación.

Obtuve una A. Y si yo pude hacerlo, tú también.

Toma cursos que incluyan mucha programación

Recuerdo el momento exacto en el que juré nunca volver a la universidad.

Fue en un curso de Lógica Dinámica, enseñada por el dinámico Lenore Zuck en Yale, uno de los más brillantes de un grupo de muy brillantes profesores de Ciencias de la Computación.

Ahora, mi oxidada memoria no le hará el honor que se merece a este campo, pero trataré de explicar. La idea de la Lógica Formal es que demuestres que ciertas cosas son verdaderas porque otras cosas son verdaderas. Por ejemplo, gracias a la Lógica Formal “Todos los que tienen buenas calificaciones son contratados” más “Johnny obtuvo buenas calificaciones” te permite descubrir un nuevo hecho verdadero: “Johnny va a ser contratado”. Es todo muy pintoresco y sólo le tomaría diez segundos a un deconstruccionista destrozar todo lo útil en la Lógica Formal con lo que te queda algo divertido pero inútil.

Bueno, la lógica dinámica es lo mismo, pero con el agregado del tiempo. Por ejemplo, “luego de prender la luz, puedes ver tus zapatos” más “La luz fue encendida en el pasado” implica “puedes ver tus zapatos”.

La Lógica Dinámica es atractiva para los teóricos brillantes como el Profesor Zuck porque sostiene la esperanza de que podrías ser capaz de probar formalmente cosas acerca de programas de computadoras, lo que sería muy útil si, por ejemplo, pudieras probar formalmente que la tarjeta flash del Mars Rover no se reiniciará una y otra vez debido a un desbordamiento cuando se supone que debe estar dando vueltas por el planeta rojo buscando a Marvin el Marciano.

Sucede que el primer día de clases, el Dr. Zuck llenó dos pizarras completas y bastante de las paredes a los costados de las pizarras para probar que si tienes un interruptor de luz y la luz está apagada y uno activa el interruptor, la luz se encenderá.

La demostración era desquiciadamente complicada y muy inestable. Era más complicado demostrar que la prueba era correcta que convencerse a uno mismo del hecho que al activar un interruptor de luz se enciende la luz. Por cierto que las múltiples pizarras incluían pasos que habían sido omitidos porque eran demasiado tediosos de escribir formalmente. Muchos pasos se alcanzaban con el conocido método de Prueba por Inducción, otros por reducción al absurdo y otros utilizando la demostración por parte estudiantes graduados.

De tarea, debíamos probar la recíproca: si la luz estaba apagada y ahora está encendida, demostrar que alguien activó el interruptor.

Lo intenté, realmente lo intenté.

Pasé horas en la biblioteca intentando.

Luego de unas horas encontré un error en la prueba original del Dr. Zuck que estaba intentando emular. Probablemente había copiado algo mal, pero me hizo dar cuenta de algo: si toma tres horas llenar pizarras completas para probar algo trivial, permitiendo cientos de oportunidades de introducir errores, este mecanismo nunca sería capaz de demostrar cosas interesantes.

No es que eso les importe a los lógicos dinámicos: no están en eso por su utilidad, sino por el puesto.

Dejé la clase y juré jamás volver a ir a una escuela de Ciencias de la Computación.

La moraleja de la historia es que ciencias de la computación no es lo mismo que desarrollo de software. Si eres realmente afortunado, tu escuela puede llegar a tener una currícula decente en desarrollo de software, pero pueden no tenerlo porque las escuelas de elite piensan que enseñar habilidades prácticas es mejor para los institutos vocacionales/técnicos y los programas de rehabilitación de las prisiones. Programación se puede aprender en cualquier lado. Nosotros estamos en la Universidad de Yale y Formamos a los Futuros Líderes del Mundo. ¿Piensas que los 160.000 dólares de matrícula son para sobre los bucles while? ¿Qué crees que es esto, un seminario de Java al paso en el Airport Marriot? Si, claro.

El problema es que no tenemos realmente escuelas profesionales en desarrollo de software, por lo que si quieres ser un programador seguramente estudiaste Ciencias de la Computación. Lo que es un buen tema para estudiar, pero es un tema distinto al desarrollo de software.

Si tienes suerte, sin embargo, podrás encontrar muchos cursos de programación intensiva en el departamento de Ciencias de la Computación, como también podrás encontrar muchos cursos en el departamento de Historia en los que escribirás lo suficiente como para aprender a escribir. Y esas son las mejores clases que puedes tomar. Si te encanta programar, no te sientas mal por no entender el sentido de los cursos sobre cálculo lambda o álgebra lineal donde nunca tocas una computadora. Busca los cursos con Practicum en el nombre. Eso es un intento de esconder un curso útil (escalofríos) de la Conservadora Administración Liberal, escondiéndolo bajo un nombre en latín.

Deja de preocuparte porque todos los trabajos se están yendo a India

Bueno, primero que nada, si ya estás en India, nunca tuviste que preocuparte por esto, así que ni siquiera comiences a preocuparte porque todos los trabajos se van a India. Son trabajos excelentes, disfrútalos con salud.

Pero sigo escuchando que la matrícula en los departamentos de Ciencias de la Computación está decreciendo peligrosamente, y una de las razones que escucho para ello es que “los estudiantes tienen miedo de entrar en un campo donde todos los trabajos están yéndose para India”. Esto esta muy mal por muchas razones. Primero, tratar de elegir una carrera basándose en una moda actual de los negocios es estúpido. Segundo, saber programar es un entrenamiento increíblemente bueno para todo tipo de trabajos sumamente interesantes, como ingeniería de procesos de negocios, aún cuando cada trabajo de programación efectivamente se vaya a India o a China. Tercero, y créeme en esto, aún existe una escasez increíble de programadores realmente buenos, aquí y en India. Sí, hay un grupo de gente de TI sin trabajo haciendo un montón de ruido sobre cuánto hace que están sin empleo, pero ¿sabes qué? A riesgo de hacerlos enojar, los programadores realmente buenos sí tienen trabajo. Cuarto, ¿tienes una mejor idea? ¿Qué vas a hacer, graduarte en historia? Entonces no vas a tener otra opción que estudiar leyes. Y hay algo que sé: 99% de los abogados en actividad odian sus trabajos, cada minuto, y además trabajan 90 horas semanales. Como dije: si te gusta programar computadoras, siéntete dichoso: estás en la muy afortunada minoría de la gente que puede vivir haciendo lo que les gusta.

Igualmente, yo no creo que los estudiantes piensen sobre esto. La merma en la matrícula en computación es simplemente una vuelta a los niveles históricamente normales luego de la gran burbuja en la matrícula que provocó la manía de las punto com. Esa burbuja consistía de personas a las que en realidad no les gustaba la programación pero pensaban que los trabajos con sueldos altísimos y la oportunidad de llegar a una primera oferta pública de acciones a los 24 años estaban en el departamento de computación. Esa gente, afortunadamente, hace rato que se fue.

Sin importar lo que hagas, consíguete una buena pasantía de verano

Los empleadores inteligentes saben que la gente que ama la programación escribió una base de datos para su dentista cuando estaba en 8º grado, enseñó en el campamento de computación durante tres veranos antes de la universidad, construyó el sistema de administración de contenidos para el periódico del campus y realizó pasantías de verano en compañías de software. Eso es lo que buscan en un currículum.

Si disfrutas programar, el mayor error que puedes cometer es tomar cualquier tipo de trabajo (de verano, part-time, o cualquier otro) que no sea de programador. Lo sé, todos los chicos de 19 años quieren trabajar en el shopping doblando camisas, pero tú tienes una habilidad que es increíblemente valiosa aun cuando tienes 19 años y es estúpido desperdiciarla doblando camisas. Para cuando te recibas, realmente deberías tener un currículum que liste un montón de trabajos de programación. Los graduados de Administración y Finanzas van a trabajar en empresas de alquiler de automóviles, “ayudando a la gente con sus necesidades de alquiler”. (Excepto por Tom Welling. El hace de Superman en TV).

Para hacer tu vida realmente sencilla, y para reforzar cuan completamente egoísta es este ensayo, mi compañía, Fog Creek Software, tiene pasantías de verano en desarrollo de software que se ven geniales en un currículum. “Seguramente vas a aprender más sobre codificación, desarrollo y negocios de software en Fog Creek Software que en cualquier otra pasantía por ahí”, dice Ben, uno de los pasantes del verano pasado, y no sólo porque le envié un matón a su dormitorio para obligarlo a decirlo. La inscripción cierra el 1º de febrero. Apúrate.

Si sigues mis consejos, tú también puedes terminar vendiendo acciones en Microsoft muy pronto, rechazando trabajos en Google porque quieres tu propia oficina con una puerta y otras estúpidas decisiones, pero no va a ser mi culpa. Te dije que no me escucharas.
Bueno me re gusto este articulo y lo considere digno para postearlo,para que volver si no se tiene nada interesante que decir?

fuente: http://local.joelonsoftware.com/mediawiki/index.php/Consejos_para_estudiantes_de_Ciencias_de_la_Computaci%C3%B3n

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Realmente inspirador, no?

Personalmente, lo de “el trabajo se va a la India”, mucho no me preocupa, a menos que las universidades del país se muden por ahí….

Por lo que puedo saber, por estos pagos argentinos siempre hubo una interesante bolsa de trabajo para todo lo relacionado a la Informática…. Como hay poca gente para cubrir muchos puestos, las empresas se pelean al estilo lucha en el barro para ver quien obtiene al empleado primero (esto puede estar un poco “enguasado”, por ahí la realidad no es tán así, pero por ahí le da un toque de comedia ;) )

La verdad, un artículo muy interesante.

Bueno, hora de hacer ejercicios de álgebra.

Nos vemos pronto, gente!

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