En un momento de mi vida, tuve la oportunidad de trabajar cerca de muchXs maestrXs (se lee “muchequiss maesequis”).  De los que conozco, realmente admiro su trabajo, especialmente en estos días, así que un aplauso de pié para algunos :) .

No se si conté esto antes o no, es algo que me pasó hace ya 2 (o más) años. Igual creo que se quedó clavado ahí en mi corazón y medio como que…no se, me “hace pensar”. Quizá también me hizo pensar en el Post Anterior, donde compartí con ustedes mi opinión sobre el tema del matrimonio de personas del mismo sexo. Pero bueno. Si lo hice otra vez, perdón mi mala memoria ( y mi horrible manera de buscar y no encontrar)

Caminando por el patio interno de una de las escuelas por las cuales pasé, me tope con un pizarrón. No se como funciona la cosa acá en Buenos Aires, pero debe ser igual. En esos pizarrones “a la vista de todos”, se suele poner algún trabajo práctico llamativo, algún trabajo en grupo para conmemorar una fecha patria, Etc. Esta vez, me traicionó un poco.

El pizarrón (o “pizarra”, por para mí, le guste a mi corrector o no, es pizarrón) tenía un título  que decía más o menos algo así

“Los chicos piden sus deseos”.

Abajo, explicaba lo que habían hecho con los alumnos de varios cursos. Los chicos tenían que escribir en “hoja aparte”, sus deseos que querían ver cumplidos. Deseos. Deseos infantiles, de esos que todos tenemos alguna vez. Jugar en La Selección, ser una estrella de rock, ser astronauta, miles, miles de ejemplos más.

Al menos eso pensaba. Pensaba que, al acercarme a leer esos sueños escritos en imprenta mayúscula con poco respeto al renglón, iba a encontrar eso. Pensaba. El destino me jugó una que me dejó SECO. Y me puse a pensar bastante después de eso.

De las tantas hojas pegadas en ese papel afiche, encontré tantos gritos de…de ALGO. De una necesidad de expresar, más allá del deseo de ser el próximo Verón, algo que tienen muchos dentro de su corazón (y por ahí, alguno de mi edad todavía lo tiene). Esas hojas pegadas pedían, lo más sinceramente “Que mis papis vuelvan a estar juntos“, o “que papá vuelva y que se amiguen con mamá“. Te juro que leí esas cosas y se me partió el corazón.  Algunas pedían solo eso.  ¿Te imaginas, toda una una hoja, solo para pedir eso?. Si, alguno que otro pedía además jugar en la selección ( decía algo así como “Quiero aprender a tocar la guitarra, comprar una bici nueva y que mama vuelva a vivir a casa”).

No se por qué lo cuento, pero no me lo puedo sacar de la cabeza. Algo pasa. ¿Algo se puede hacer?.

Pidámos un deseo. Pidámos un deseo entre todos.

Este es un artículo periodístico publicado en la Revista EXACTAmente, Revista que podés bajarte Gratis desde su blog. La publicación que incluye esta nota, bajátela acá. Su Autor, Ricardo Cabrera, es uno de los profesores con la más buena onda que conozco (aunque nunca me dió clases. Su manera de escribir es apasionante, y tiene toda la pinta de ser un Loco lindo. Me saco el sombrero ante él, y ante muchos otros profesores de la FCEyN. Transcribo la nota, porque me pareció interesante en su momento, y ahora, con todo este quilombo de la LES y la CONEAU en Exactas (¿Qué es la LES? ¿Qué/Quiénes es/son la CONEAU?), viene bien tenerla en mente. Las fotos las saqué yo ;-) .

Acá va:

Estudiantes de la FADU

Estudiantes de la FADU


“Universidad ¿Profesionalista o científica?”

Los argentinos supimos concebir muchas discusiones sobre qué universidad queremos. Libre o laica, gratuita o arancelada, elitista o de masas, con ingreso irrestricto o con filtro de aceite. Sin embargo la principal encrucijada nunca fue planteada: ¿queremos una universidad profesionalista o una universidad científica? Esa discusión aún nos la debemos; todo lo demás son matices.

Nada es como es porque sí. Y la universidad menos. Todas las universidades del mundo adoptan modelos que son útiles a
sus países y responden a distintos intereses y objetivos. El adoptado en la Argentina fue el profesionalista, un modelo basado
en la creación de profesionales, muchos y buenos, y preferiblemente a bajo costo y en poco tiempo. Los motivos de esta
adopción fueron varios, entre ellos: la existencia de importantes escuelas y colegiaturas profesionales, y el auge y la necesidad
de las profesiones liberales. En definitiva, todos confluyeron en la creación de universidades como fusión de escuelas profesionales
(hoy las Facultades) que tienen el cometido básico de producir profesionales y que sigue un patrón particular llamado modelo profesionalista.

Ya existía otro modelo
Mucho más antiguo que el profesionalista, ya existía un modelo de universidad muy diferente, que llamamos científico. Estaba basado en la esencia de las más antiguas universidades del mundo, que se puede resumir de esta manera: la universidad es el lugar que la humanidad se procuró para la reflexión sobre la realidad y para la
creación del conocimiento. Podemos encontrar el modelo en la Antigua Grecia, la academia de Platón y el liceo de Aristóteles,
Alejandría, París, Bolonia, Leiden, Salamanca, Ginebra, y muchas más. Este modelo de universidad pervive con plena salud esparcida por el mundo. En realidad, por el primer mundo. En ese antiguo caldero se cocinó una simbiosis fecunda entre enseñanza e investigación científica. Desde entonces no puede existir una sin la otra, sin un menoscabo importante de eficiencia y calidad.

Ambos modelos se formalizaron más o menos al mismo tiempo, cercano a la Revolución Francesa y con cierta vecindad. El profesionalista se consagra en París bajo la égida del emperador, y así la llaman los estudiosos de las ciencias de la educación: universidades napoleónicas. El modelo científico lo hace en Alemania fundamentalmente bajo el ideario de Wilhelm von Humboldt que funda la universidad de Berlín (hoy Universidad Humboldt) y los especialistas lo han dado a llamar modelo científico o humboldtiano. En una lectura superficial y errada, hay quien piensa que las universidades científicas forman científicos, y las
profesionalistas, profesionales.

Pero no es mi idea hacer una declaración de principios, ni menos que menos una reseña histórica, que haría pésimamente.
Mi intención es hacer en esta nota una caracterización práctica, sencilla o, ¿por qué no?, una guía de campo. Una, en clave
dicotómica, que nos permita reconocer cada modelo y pensar en términos prácticos cuál es el sentido, la utilidad, la conveniencia
de cada uno. Con características fáciles de evaluar por cualquier mortal no especializado en ciencias de la educación o en política educativa. Acá va.

Pabellón III de Ciudad Universitaria, Sede de la FADU

Pabellón III de Ciudad Universitaria, Sede de la FADU

Cómo catalogar una universidad
El primer ítem es económico. La profesionalista es barata. La científica es cara. Crear conocimiento es una empresa cara, la investigación científica cuesta mucho. En cambio, comprar conocimiento ya hecho es muy barato, la mayor parte se puede conseguir en libros. La profesionalista, entonces, es ideal
para países pobres y endeudados como el nuestro, de hecho es la más común en los países del tercer mundo, mientras que el modelo científico es común en los países del primer mundo. Alcanza con
mirar presupuestos y comparar para sacar conclusiones.

Los estudiantes también son característicos. Los alumnos de universidades científicas son típicamente full time. Teóricas,
problemas, seminarios y laboratorios hacen que el estudiante se quede prácticamente todo el día en la universidad. El alumno típico en una universidad profesionalista es part time. Habitualmente
tiene un trabajo con el cual sostiene sus estudios, y cursa de noche. En las universidades profesionalistas, los centros de estudiantes
se ponen locos si la Facultad no ofrece turnos noche. De día, son páramos; de noche, aglomeraciones.

El currículo es la marca en el orillo. Las universidades científicas se caracterizan por tener ciclos básicos comunes (no se confunda con el CBC; no en principio, al menos) con una intensa formación en ciencias básicas: matemática, física, química y biología. Para todos los estudiantes, con la misma profundidad y calidad. Las profesionalistas, en cambio, arrancan las clases con las asignaturas de las respectivas especialidades. Son rehenes de los contenidos profesionales. Si a los médicos hay que darles física, que sea, al menos, una biofísica, o sea algo que tenga más que ver con ellos y con un nivel no tan intenso. “¿Y para qué quiero cinemática si no la voy a necesitar para auscultar a mis pacientes?” suelen preguntar los estudiantes de medicina si se les quiere enseñar física. Los profesores tampoco saben qué contestar, y a menudo inventan situaciones hipotéticas y absurdas que no convencen ni a ellos mismos. Ambos cayeron en la trampa de los contenidos. En el paradigma científico, la pregunta no tiene sentido, todos lo viven como lo más natural, no se concibe un médico que no sepa utilizar derivadas ni hacer estadísticas.

Estos cursos básicos suelen estar a cargo de los respectivos departamentos. Por ejemplo, los cursos de matemática (por donde pasan, todos mezclados, los futuros matemáticos, físicos, psicólogos, contadores, filósofos, etc.) están dados por los docentes del departamento de matemática de la universidad. Por ello, las universidades científicas suelen tener una organización departamental. En contraposición, las profesionalistas están organizadas en estructuras de cátedra. Las primeras tienen docentes “generalistas” que van rotando entre diferentes materias; las segundas, docentes especialistas; en ellas, habitualmente, el máximo especialista se adueña de una cátedra y forma una especie de feudo académico, a menudo inexpugnable.

Otra característica de los currículos profesionalistas es que son rígidos. En las científicas, suele haber muchas materias optativas y comunes entre diferentes carreras (además de las básicas). Los estudios son flexibles y es difícil encontrar dos graduados con idéntica formación.

Un buen momento para calar una universidad, si es que todavía tiene dudas, es el mediodía. Un comedor universitario es ideal para hacer la caracterización. Es sencillo: los almuerzos de las universidades humboldtianas son divertidos y estimulantes, cuando no, eróticos. Es fácil encontrar mesas en las que comen un futuro ingeniero, con una futura veterinaria, con un filósofo y un economista. Es fácil imaginar una charla estimulante, digestiva.

Otro lugar donde se ve claramente la diferencia es en las bibliotecas universitarias. La científicas están llenas de estudiantes, de libros, ¡de revistas!, de terminales de computadora con internet y los catálogos on-line. La universidad profesionalista, en cambio, es la mayor subsidiaria de la industria del apunte.

Las materias de las universidades científicas tienen un contenido interdisciplinario importante y hay que hacerlas en inglés. Hay quien con esto puede emocionarse y a otro puede generarle urticaria. Pero es así, la ciencia es una empresa global y se comunica en lengua franca.

Permítaseme intercalar una frase de uno de nuestros adalides por la ciencia, Marcelino Cereijido: “La universidad profesionalista puede generar expertos, o a lo sumo eruditos, pero sólo de una universidad científi ca salen los sabios”.
Las universidades científicas son pequeñas. Las emblemáticas MIT o Harvard no superan los 18.000 estudiantes. El último censo en la UBA arroja la friolera cantidad de 320.000. De ellos, la mayoría se anota en carreras tradicionales, sin sentido académico ni estratégico. Las leyes de mercado y las modas gobiernan la matrícula de las universidades profesionalistas. ¿Se puso de moda el periodismo?, macanudo: mañana compramos un edificio nuevo y ahí entran los 40.000 estudiantes de ciencias de la comunicación que manejarán los taxis del futuro. Las universidades científicas planifican con visión de futuro.

Con docentes full time, con estudiantes full time, viviendo juntos en la universidad, docentes y estudiantes quedan atrapados en la tradición de la formación discípulo-maestro. En la otra, en cambio, el estudiante esta condenado a la masividad y el anonimato.

Ya podemos formular una pregunta crucial: ¿Cuál es el objetivo académico último de estos tipos de universidad?

Para la profesionalista: la EFICIENCIA. Para la científica: la EXCELENCIA.

Pabellón II

Y a mí qué
Ahora bien, supongamos que acordamos las diferencias entre ambos tipos de universidad. ¿Qué podría hacer que prefiriéramos
una universidad científica a una profesionalista? Yo tengo dos motivos importantes. El primero es la ciencia en sí misma. La ciencia es una concepción del universo, un modo de enfrentar el universo, basada en la razón, la observación, la experimentación, con prescindencia de dogmas, creencias y del principio de autoridad; es un sistema de conocimiento con enormes implicancias en la filosofía, la ética, la moral y la vida. Ser científico es un
desafío personal de cada uno, que deberá librar en angustiosa minoría.

El segundo es estratégico. Basar el sistema educativo superior en universidades profesionalistas es el mejor modo de encadenarse
a un modelo de país dependiente; dependiente de insumos, recetas y saberes desarrollados en el primer mundo, consumidor y esclavo de tecnologías y conocimientos importados. Por el contrario, tener universidades científicas es condición necesaria para generar un proyecto de país independiente. No se puede ser un país soberano ni, menos aún, rico, sin tener ciencia.

Bueno, me detengo aquí. Debe haber una guía más seria y más completa. Este es un resumen para todo público.

De aquí en más
La perspectiva no es muy halagüeña. Nuestros gremios docentes están embarcados en conseguir estabilidad laboral, contrario
al principio reformista de la periodicidad de cátedra, lo que convertiría la universidad en un ente burocrático y mediocre
parecido a un ministerio kafkiano. Los centros estudiantiles, hoy dominados por partidos políticos de izquierda (una nueva
y reaccionaria izquierda) sostienen, en su mayoría, la trasnochada idea de que la ciencia es una herramienta de dominación
capitalista y no pueden distinguir entre científica y cientificista. La opinión pública y los medios de comunicación masivos soportan el bombardeo mentecato de los discursos posmodernistas que relativizan el conocimiento científico equiparándolo a creencias religiosas y modas culturales. La cosa está peluda.

Pero aunque parezca una meta inalcanzable, generar universidades científicas no es imposible. La época de oro de la UBA, del 56 al 66, demuestra que en muy poco tiempo se puede patear el tablero y dar un golpe de timón que nos encamine hacia un rumbo de excelencia. Algo tenemos los argentinos, yo no se qué, pero somos el único país latinoamericano con tres Premios Nobel de ciencia, y con otras treinta luminarias científicas que no recibieron el Nobel, otros trescientos en puestos top en todo el mundo, y unos 60.000 científicos formados, yirando aquí y allá. Algo hay. Tal vez ese algo nos permita darnos el tiempo necesario para reflexionar sobre esta encrucijada y, quién sabe, un día, tomemos el rumbo señalado.

Es imposible modificar el sistema universitario argentino para que adopte el modelo científico. Pero no hay razón valedera para evitar que ciertos grupos académicos que están en condiciones de adoptarlo deban renunciar a ese objetivo. Las condiciones están dadas para que una partición racional de la UBA permita la generación de una (tal vez dos) universidad científica que nuestro país necesita y merece.

La partición de la UBA en nuevas universidades con tamaños racionales, gobernables,

direccionables, a las que se pueda insuflar una política académica clara y definida, resultará en que cada una produzca beneficios para la sociedad de manera eficiente, y sin necesidad de gastar esfuerzos en pujas innecesarias.

Científica, no cientificista

Oscar Varsavsky acuñó el término cientificista en los años 70 para criticar la actitud de diversos científicos que, según él, le daban

la espalda a los problemas del país. Sin embargo, se puede ser tan autista haciendo ciencia de primera calidad como haciendo

una ciencia pretendidamente aplicada o pretendidamente al servicio de la sociedad. Sus argumentos fueron bastardeados y utilizados en defensa de la mediocridad.

Esfuerzo

Actualmente, los actores de la vida universitaria que estamos convencidos de que la Argentina debe tener una universidad científica perdemos muchísimo tiempo en defender nuestro ideal académico. Gastamos enorme cantidad de energía en defender la periodicidad de cátedra, las dedicaciones exclusivas, los concursos abiertos, las estructuras departamentales… y tantas otras cosas que son absolutamente necesarias para el modelo científico y apenas accesorias o incluso molestas para el modelo profesionalista.

La noticia original acá, en el diario LA CAPITAL.

Más de 2.500 docentes se reunirán este viernes 19 y sábado 20 de junio en
Santa fe en el Congreso Pedagógico que organiza Amsafé provincial. El
encuentro multitudinario se reunirá bajo el lema “80 años de lucha en
defensa de la educación pública”
-por la historia sindical- y convocará a
reconocidos especialistas y militantes sociales. Hay tiempo hasta hoy para
inscribirse.

El congreso tendrá como sede la Escuela Normal Superior “General José de San
Martín”, de Saavedra 1751 de la capital provincial. Ha sido declarado de
interés educativo por el Ministerio de Educación de Santa Fe y autoriza a
concurrir a un docente por escuela (sin autorización de reemplazante)
mediante la resolución Nº 0842/09.

Los destinatarios del encuentro educativo son los docentes de todos niveles
y modalidades del sistema educativo, además de directivos y supervisores;
dirigentes y militantes de los movimientos sociales; profesionales,
investigadores y académicos vinculados a la temática de la educación.

*Debates e invitados*

El acto de inauguración está previsto para el viernes 19, a las 9, con las
palabras de la secretaria general de Amsafé provincial, Sonia Alesso, y una
disertación sobre las políticas educativas en América latina, a cargo del
pedagogo Pablo Gentili y el secretario general de la CTA, Hugo Yasky.

También por la mañana, estarán la secretaria general de la Ctera, Stella
Maldonado y los dirigentes sindicales de Chile, Guillermo Scherping y Fátima
Da Silva, de Brasil.

Por la tarde y el sábado, habrá mesas simultáneas con la intervención de
investigadores universitarios y de larga trayectoria como Myriam Feldfeber,
Graciela Frigerio, Patricia Redondo, Elena Achilli, Graciela Batallán,
Rosario Badano, Rafael Gagliano, Mabel Gabarra, Graciela Morgade, Deolidia
Martínez, Pablo Pineau, Miriam Southwell y Rubén Cucuzza, entre una extensa
nómina de participantes.

Y entre los temas a debatir figuran la educación en perspectiva, educación
ambiental, investigación socioeducativa, políticas para la infancia y
juventud, escenarios alternativos para la educación de jóvenes y adultos,
derechos humanos y género, historia de la educación y trabajo docente,
políticas y currículum, y la organización escolar, entre otros.

La inscripción y participación es gratuita para los afiliados. En tanto que
el trámite para anotarse se puede concretar a través de la página
http://www.amsafe.org.ar/www/index.php?option=content&task=view&id=1148

Desde la lista de correo de Universidad Libre

En pocos días nuestro Ministro de Educación anunciará una nueva etapa del
plan de privatización de la educación tecnológica en escuelas públicas de la
Provincia de Buenos Aires.

Exijamos la enseñanza con software libre en los colegios.

Mucha gente solo sabe usar los productos informáticos distribuidos por la
mayor empresa monopólica del mundo: Microsoft. Muy poca gente conoce otros
sistemas que no sean MS Windows, MS Office, MS IExplorer y MSN Messenger.

Este tipo de software requiere el pago de una licencia de uso bastante
onerosa y, peor aún, la aceptación de un contrato por el cuál el usuario
está obligado a renunciar a algunos de sus derechos más importantes, como
ser la posibilidad de usar su software para cualquier cosa, sea lo que sea
que uno necesite, la posibilidad de saber cómo funciona y verificar que haga
lo que uno cree que debería hacer, la posibilidad de mejorar el sistema o
pagarle a un programador o empresa de su confianza para que lo mejore, y el
derecho a ser solidario con nuestra familia, amigos y colegas ofreciéndoles
una copia del software que usamos, incluso del software que hemos mejorado
en algún aspecto. Todo esto está prohibido por el contrato de usuario de
Microsoft, con lo cual mucha gente usa este software de manera limitada e
ilegal, poniendo en riesgo su trabajo, su patrimonio y su información.

Microsoft no es la única empresa que vulnera los derechos de los usuarios,
en realidad son muchísimas las que hacen esto, pero ésta es la que comete
los abusos más difundidos porque es la que ostenta el monopolio más
poderoso.

La inmensa mayoría de la población sabe que esos sistemas son inseguros pero
frecuentemente los usuarios creen erróneamente que la inseguridad es
inherente a la informática. Si usted usa computadoras, puede creer, por
ejemplo, que los virus informáticos son tan naturales como los biológicos.
Pero no es así, MS Windows es el único sistema operativo con problemas de
virus y esto se debe a decisiones comerciales de la propia empresa
Microsoft, por irracional que parezca a simple vista.

La mayoría de las empresas, especialmente las PyMEs, hoy en día son
dependientes del software privativo que produce el mayor monopolio mundial,
porque sus dueños y empleados son “adictos” al uso de ese software, porque
desconocen las alternativas existentes y creen que no podrían trabajar mejor
con otra cosa.

Esta situación de dependencia se adquiere fundamentalmente por la práctica y
la educación, por la propaganda engañosa y por las limitaciones que se
impone, lamentablemente con ayuda del Estado, al desarrollo de servicios
informáticos respetuosos de los derechos de los usuarios. Es un mecanismo
que comenzó en la década de 1970, por lo tanto existen varias generaciones
de usuarios que llevan años usando el software bajo la creencia de que no
hay alternativas ni posibilidades de terminar con el abuso y la inseguridad.

Incluso muchas personas pierden de vista el hecho mismo de que están frente
a un monopolio, no lo piensan, no son conscientes de ello. Pero la culpa no
es de la gente, es de la desinformación en la que nos mantienen.

Cuando aprendemos una herramienta compleja suele ser difícil cambiarla por
otra que cumpla la misma función, aunque la nueva herramienta lo haga mejor.
Sobre todo si la vieja herramienta se diseñó de tal manera de dificultar que
utilicemos nuestros datos con algún sistema de otros proveedores. Microsoft
logra esto usando formatos de archivos no estándar. No tenemos siquiera el
control sobre nuestra información y el modo en que se almacena. Es como si
usaran tuercas de siete caras, solo se podrían usar con sus herramientas y
no con las herramientas estándar para tuercas hexagonales. Para colmo, con
cada nueva versión de sus programas, cambian el número de caras, forzándonos
a adquirir, o conseguir ilegalmente, nuevas versiones del sistema, que
además son más pesadas aunque cumplan la misma función, lo que nos obliga a
gastar más para adquirir computadoras más potentes.

En general se puede decir que ya nadie duda que los monopolios comerciales
propenden al abuso contra sus clientes, debido al poder que acumulan.
Cualquier empresario, comerciante o profesional, de cualquier rama del
comercio, la industria y los servicios, sabe que debería aplicarse y
mejorarse la legislación y mecanismos contra la formación de monopolios.

Es contra la constitución que el Estado obligue a los ciudadanos a ser
clientes de una determinada empresa. A la vez, el Estado discrimina a las
empresas que ofrecen competencia, en especial a las que basan sus modelos de
negocio en el software libre. Por si fuera poco, se crea una distorsión del
mercado al apoyar expresa y exclusivamente a una empresa sentenciada
judicialmente y penada como monopolio en los dos mayores mercados del mundo:
Estados Unidos y la Unión Europea.

Sin embargo, poca gente piensa que nuestro Gobierno tiene a su alcance todos
los medios necesarios para poner límites al abuso de Microsoft, sus socios y
sus “partners”.

No es la única política que debería implementar el Estado, pero la manera
más efectiva de reducir la dependencia de nuestra sociedad respecto del
monopolio sería enseñar a nuestros hijos el uso y los fundamentos del
software libre desde el colegio mismo.

El software libre es el software que se distribuye con una licencia de uso o
contrato que respeta los derechos fundamentales de los usuarios. Estos
derechos fundamentales son el derecho a usar el sistema para cualquier
actividad que uno necesite, el derecho a conocer cómo funcionan los
programas que uno usa y adaptarlos a las propias necesidades, el derecho a
ayudar a los amigos y colegas entregándoles copias del software que uno
tiene, y el derecho de contribuir a la sociedad distribuyendo copias
mejoradas del software, ya sea gratuitamente o como un servicio pago. Los
usuarios que no son programadores también pueden aprovechar estos derechos,
por ejemplo contratando a un programador de su confianza que haga las
modificaciones requeridas.

Se puede ahorrar dinero al no pagarle licencias a Microsoft, gracias al uso
de software libre, pero no es lo más importante. Usar software libre no es
totalmente gratis, porque a los trabajadores que lo ponen a punto hay que
pagarles igual, pero incluso sería muy favorable para los proveedores
nacionales, si el Estado invirtiera esos millones en producción de software
libre en el país, como lo hace por ejemplo Brasil, estimulando el
crecimiento económico, científico y tecnológico local.

En particular en la educación es sumamente importante el software libre,
porque puede ser estudiado y manipulado por los estudiantes sin
restricciones, por lo tanto es el único que permite aprender los fundamentos
de su tecnología y realmente posee alto valor pedagógico.

Por supuesto, Microsoft sabe que la mejor manera de generar usuarios adictos
y una sociedad dependiente de sus productos es imponer su uso desde la
educación infantil. Por eso Microsoft invierte mucho para convencer a los
funcionarios y directivos para que utilicen software privativo en las
escuelas.

El software libre, a diferencia del privativo, no genera usuarios
dependientes de productos particulares, por el contrario, permite conocer
metodologías y tecnologías que luego pueden aplicarse usando diferentes
productos.

Nuestro Gobierno no está formado por un grupo de novatos ignorantes. Nuestro
Ministro de Educación es un experto en gestión educativa y si bien no es
especialista en software, conoce la situación descrita en los párrafos
anteriores.

Le hemos ofrecido al Gobierno Nacional y Provincial, en múltiples
oportunidades, debatir, buscar soluciones, formar grupos de desarrollo y de
estudio para analizar toda esta situación, con integrantes de universidades,
ONGs, empresas que ofrecen software libre, y profesionales de variadas
ramas, abogados, antropólogos, pedagogos, artistas, además de informáticos.
Todo esto fue rechazado por el Gobierno, que solo trabaja con las cámaras
que dominan Microsoft, sus “partners” y sus socios proveedores de software
privativo.

El Ministro Oporto firmó hace dos años un convenio con el monopolio para
privatizar la educación informática y ahora trabajan para llevarlo a la
práctica. El Plan de Software y Servicios Informáticos 2008/11 para la
Provincia de Buenos Aires indica los pasos que están siguiendo en este
sentido.

El mejor lugar para empezar a profundizar y conocer los fundamentos de todo
esto es aquí:

http://www.gnu.org/philosophy/philosophy.es.html

En nuestro país, la Asociación Civil SoLAr, Software Libre Argentina (
http://www.solar.org.ar), cuenta con expertos de varias ramas de la
sociedad, para ayudar a cualquier persona, empresa, institución privada o
estatal/gubernamental que lo solicite.

Hay algo que podemos hacer: informarnos, conocer y difundir este mensaje,
así el anuncio que hará el Ministro en breve será recibido por oídos
abiertos y mentes alertas. No pudimos defender nuestros derechos
anteriormente por desconocimiento, defendamos ahora los derechos de nuestros
hijos.

Exijamos la enseñanza con software libre en los colegios.

Ojalá no fuera tan imposible. Maldito capitalismo

Por ahí, dentro del Área de Sistemas de la Municipalidad, encontré “La Colección EDUC.AR”, una colección de cd’s.

Le dejo un espacio para que se describa a si misma:


La Colección educ.ar está destinada a hacer llegar a docentes y alumnos, contenidos y propuestas de trabajo que faciliten el uso de nuevas tecnologías, en la escuela, el hogar y otras instituciones educativas.(…)

Hasta ahora, según veo en el sitio de educ.ar hay 18 cd’s. Pero lo gracioso es que no puedo leerlos

Ni en Windows. NI en Linux. :(

Que mala suerte :P

Se me ocurrieron algunas ideas para el tema de las Classmate PC en las plazas.

y soy TAN BUENA ONDA, que lo voy a escribir en mi blog, para el deleite de todos ustedes

(Todos?. Deleite?. Blog?)

Algunas ideas:

  • Crearles una cuenta de Gmail y enseñarles a usar el correo
  • Luego, mostrarles Google Docs y Blogger
  • Con Blogger, crear un blog donde todos sean editores, para que puedan escribir cuentos, y mostrarles esos cuentos a la Internet (publicados bajo CC)
  • Enseñarles a usar los buscadores
  • Editar Wikipedia?

Este proyecto va con todo.

Sacado de la página de la Municipalidad de Rafaela:

Con la compu a la plaza
Fecha: 03/01/2008
Fuente: Secretaría de Educación
“Con la compu en la plaza” es otro de los momentos de recreación que tendrán, los martes y jueves de 18.30 a 20.30, en la Plaza 25 de Mayo, los chicos de Rafaela. Para su implementación se utilizarán las laptops con las que han hecho la experiencia piloto los alumnos de las escuelas Gabriela Mistral y Juan Bautista Alberdi en el marco del programa “Una Laptop por alumno”.En esta oportunidad se usarán un total de 20 laptops porque es la capacidad de Wi-Fi que existe actualmente en la plaza central y se trabajará en dististos tipos de actividad relacionadas con el manejo de las computadoras.

“Con las compus a la plaza buscamos incentivar el uso de las nuevas tecnologías para la resolución de problemas simples, aprovechando el entusiasmo creado por el recurso tecnológico como fuente motora de aprendizajes y brindar a nuestros niños un espacio de contacto con las potencialidades de trabajo que ofrecen las nuevas tecnologías aprendiendo a compartir, respetar y valorar las capacidades y los tiempos de sus pares”, comentó Norma Bessone de Albrecht.

Esta actividad está dirigida a niños de 5 a 12 años de edad y las incripciones se realizán en la Secretaría de Educación del municipio local y habrá dos turnos para que los chicos aprendan y se diviertan, este verano, con las laptops. El primero será de 18.30 a 19.30 mientras que el segundo comezará a las 19.30 y culminará una hora después.

Después…salió en los diarios locales!

se viene con todo. Espero que no me agarre desprevenido

Navegando la Internets, me topé por ahí con un “Petitorio contra el Programa de Malversacion miPC“, con el cual coincido plenamente.

OJO, no estoy en contra de hacer un plan para que gente con menos recursos económicos pueda acceder a una computadora….pero si no estoy a favor de que se vea obligados (porque lo vi con mis propios ojos) a cambiar la pc al mes por desperfectos técnicos.

Copypasteo de PetitionOnline:
“”"

To:  Presidencia de la Nación Argentina , Ministerio de Economía de la Repúbica Argentina

Los abajo firmantes, miembros y organizaciones
de la comunidad de Software Libre, proveedores de hardware, software y
servicios informáticos del país, expresamos nuestra indignación por el
Programa MI PC [1] impulsado por el Ministro de Economía y Producción, el Señor Roberto Lavagna.

Bajo el pretexto de reducir la “brecha digital”
y fomentar la informatización en todos los sectores sociales de nuestro
país, el Estado está poniendo recursos financieros y publicitarios al
servicio de Microsoft e Intel, distorsionando el mercado a su favor y
afianzando su monopolio aún más. Esto reduce drásticamente la
posibilidad de supervivencia de los competidores de estas
corporaciones, quienes hace ya tiempo ofrecen computadoras con mejores
prestaciones a precios similares, pero sin el apoyo mediático y
crediticio del gobierno.

MI PC no le sirve a sus beneficiarios

Las computadoras ofrecidas en el marco del programa MI PC [2]
están, en el mismo momento de la compra, al borde de la obsolescencia,
y están configuradas de manera deficiente: su capacidad de
procesamiento y memoria es apenas suficiente para el sistema operativo
preinstalado, por lo que es previsible que los clientes deban
actualizar sus equipos casi inmediatamente. El software incluído en el
paquete es deficiente e inseguro, dejando muchas necesidades del
usuario insatisfechas. Carente de orientación por parte del Estado
acerca de soluciones libres para éstas, el usuario se verá en la

necesidad de adquirir licencias de software adicional, o de hacer copias ilegales.

La elección de esta configuración es particularmente
inexplicable cuando existen hoy en el mercado máquinas con mejores
prestaciones al mismo precio, equipadas con el sistema operativo
GNU/Linux y una enorme colección de programas para ofrecer una solución
completa a las necesidades del usuario. La viabilidad comercial de esta
oferta, que está en el mercado desde hace unos años y mostraba
perspectivas de ampliarse aún más [3], está siendo amenazada porque la financiación arbitrariamente ofrecida por el Estado la hace menos atractiva.

MI PC no le sirve al país

La generosa “renuncia” de Microsoft al 30% del costo
de las licencias del software cuya compra financia el Estado es en
realidad una sangría financiera para Argentina. La rebaja del precio de
la licencia es un ejercicio en hipocresía por parte del gigante de
software: para ellos, las licencias son gratis, y el supuesto “lucro
cesante” que asumen es ficticio, ya que se trata de licencias que los
clientes jamás habrían comprado de no existir el programa MI PC (de
comprar una computadora, la hubieran adquirido con software libre).
Así, de cumplirse los objetivos numéricos del plan, la consecuencia
para Microsoft de bajar el precio de sus licencias es hacerse con aproximadamente U$D 100.000.000 [4] que de otra manera no

podrían obtener. No sólo es dinero que los clientes
podrían ahorrar: Argentina no puede darse el lujo de seguir girando
fondos al exterior a cambio de algo que esencialmente no tiene valor.

MI PC no le sirve al mercado

La financiación ofrecida por el Estado a la compra
de ciertas y determinadas computadoras específicas en ciertos puntos de
venta es una innecesaria distorsión de un mercado que ya está
ofreciendo los bienes y servicios necesarios de manera satisfactoria.
Esta financiación sería un bienvenido movilizador del mercado si
estuviera disponible para la compra de cualquier computadora con
ciertos requisitos técnicos mínimos y un precio máximo. Pero

de esta manera, es un duro golpe para los emprendedores argentinos
que ya habían encontrado una manera innovadora de ofrecer un producto
mejor y más completo, compitiendo exitosamente contra corporaciones
multinacionales, en cuyo auxilio acude ahora el Estado.

Cabe destacar que en este caso, el Estado está fomentado y financiando un programa que viola sus propias leyes:
los bancos están supeditando su oferta de financiación a la compra de
ciertos productos de ciertas empresas, conducta claramente violatoria
de la ley 25156 de defensa de la competencia [5], la que expresamente en su artículo 2º, inciso i prohibe “Subordinar
la venta de un bien a la adquisición de otro o a la utilización de un
servicio, o subordinar la prestación de un servicio a la utilización de
otro o a la adquisición de un bien;”
.

MI PC no le sirve a la sociedad

La financiación estatal atada a la venta de
licencias privativas de software envía a la sociedad el peligroso
mensaje de que es razonable aceptar condiciones de licenciamiento
abusivas y reñidas con la ética. De esta manera, y mediante el ejemplo,
el Estado está fomentando la sumisión de los ciudadanos a los designios
de las grandes corporaciones. Esta actitud no es nueva por parte de un
gobierno que dejó en manos de Microsoft la educación en

tecnología informática de sus jóvenes a través del programa “Alianza por la Educación” [6], y ofrece la programación de los medios estatales en formatos que sólo son accesibles a los clientes de esa corporación [7].

Esto entra en contraste con la actitud ya tomada por países como Perú [8], Brasil [9] y Venezuela [10],
los que apoyan iniciativas similares en software libre, para reforzar
en la sociedad la conciencia de que la libertad y la independencia son
valores no negociables.

Firmado:

Asociación de Nuevas Tecnologías

Grupo de Usuarios de Software Libre de Córdoba

Grupo de Usuarios de GNU/Linux de Rosario

Hipatia

Solar

Fundación Via Libre

Referencias:

[1]http://www.programamipc.gov.ar/http://www.programamipc.com.ar/

[2]http://www.programamipc.com/modelos.asp

[3]http://www.infobaeprofesional.com/interior/index.php?p=nota&idx=10200

[4]http://www.marceloelias.com/opinion178.html

[5]http://infoleg.mecon.gov.ar/txtnorma/texactley25156.htm

[6]http://proposicion.org.ar/doc/referencias/ar/mecyt/122-04/

[7]http://proposicion.org.ar/doc/referencias/ar/snmp/

[8]http://www.produce.gob.pe/produce/noticias/index.php?accion=showDetail&id=645

[9] http://www.softwarelivre.org/news/3816

[10] http://www.mct.gov.ve/uploads/biblio/Decreto%203.390%20Software%20%20Libre.pdf

“”"

Recuerdo alguna vez haber discutido acerca de este proyecto con uno de mis superiores, en alguna empresa en la que trabajé. Recuerdo que apenas mencioné la sigla “GNU(barra)L…”, inmediatamente resaltó mi fanatismo hacia cierta filosofía, la cual, según el (y muchos más), podría afectar mi juicio como pseudo profesional de la Informática. (lo de pseudo va porque no soy ningún tipo de profesional).

Aún así, a pesar de mi convicción hacia la cultura libre, los datos de ahí arriba (en la petición), son cosas totalmente comprobables, y realmente no hace falta ser un profesional de la informática para darse cuenta de ciertas cosas.

A veces pelear contra el FUD es difícil, pero uno sigue adelante.

Algún día…

Para firmar el acuerdo de NO al Programa MI PC como está planteado, accede acá

Gracias a un post en la lista de correo de Gleducar, Daniel Ajoy mandó un link a estas diapostividas, las cuales me pareció interesante divulgar.

Por cierto, me voy a poner a experimentar para levantar MediaWikis…espero que me salga (al menos hacer algo bien…)

Y Bueno, acá va

(nota: aparentemente no puedo poner el slid DENTRO del post. Pero haciendo click sobre el link arriba de este breve comentario, seguro que se va a poder ver.)
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Recientemente, en una de las listas de correo de Gleducar, una profesora en Técnicas Informáticas aplicadas a la Computación, que tiene un blog muy interesante, escribió un mail a la lista, un relato muy interesante, el cual voy a postear por aquí, y espero que no rompa a nadie =):

“”"”

“Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y
Premio Nóbel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:


Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de
poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un
problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su
respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes
acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.


Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible
determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.


El estudiante había respondido: lleva el barómetro a la azotea del
edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del
edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud
del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un
serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido
a la pregunta Correcta y completamente.

Por otro lado, si se
le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año
de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel
en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera
ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad.
Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero
esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus
conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.


Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas
respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me
excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el
minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: toma el
barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el
tiempo de  caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura
= 0,5 por A por  t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro
en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su
sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio
y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del
edificio.

Perfecto, le dije, y de otra manera? Si, contesto,
este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero
también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las
escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras,
vas marcando la altura del barómetro  y cuentas el numero de marcas
hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el
numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método
muy directo.

Por supuesto, si lo que quiere es un
procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y
moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro
esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en
cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el
barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del
edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla
formula trigonometrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del

edificio.


En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo
descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes
calcular la altura midiendo su periodo de procesión.

En fin, concluyo, existen otras muchas maneras.


Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la
puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje,
aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este
edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le
pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la
diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares
Diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares)
evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus
profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante
se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922,
mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con
protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue
fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
“”"
Luego, la profesora agregó:

Al margen
del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de
esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. …espero que les
haya gustado. Por cierto, para los escépticos, esta historia es
absolutamente verídica..

Yo creo que el docente debe hacer uso
de las teorías del aprendizaje acorde a la propuesta que está llevando
a cabo. Cuando estoy enseñando una herramienta informática al principio soy
conductista, pero en cuanto noto que hay apropiación suelto el hilo del
barrilete.

Para pensar, no? :-)

edit: hay lagunas gentes (¬¬) piensan que esta historia es harto conocida. Bueno, yo no la sabía!, y si esta medio “quemada”, pido disculpas :) (J/K, btw)

Interesado en mi fotografía?, pasate por mi Tumblr :-) Suffusion WordPress theme by Sayontan Sinha